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Ofertas de Verano

Si te quieres ir de vacaciones este verano pero tu presupuesto es ajustado, estas 9 ciudades, países y regiones te van a encantar. Sin tener que perder mucho tiempo planificando y no demasiado lejos de casa te podrás refugiar en verdaderos paraísos sin tener que romper la hucha. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo y descubre nuestros 9 destinos baratos para irte de vacaciones en este año.

1. Galicia, España

Galicia es verde, húmeda, histórica y tan hermosa que el corazón te dará un vuelco y no querrás volver a casa. El extremo más al oeste de España es un pequeño paraíso de valles profundos, bosques que parecen sacados de un cuento de hadas y rías en las que el aire es puro, además de algunas de las mejores playas de todo el país. Así que si no tienes planes y no quieres dejarte un riñón en las vacaciones, sube al coche y explora lo mucho que Galicia tiene por ofrecer, desde las paradisíacas playas de Rodas y de las Catedrales hasta la Catedral de Santiago de Compostela o las murallas de Lugo. Tanto se te gustan el mar como la montaña, no podrías haber elegido un destino mejor. Y no te olvides de la gastronomía. Cada bocado que des en Galicia será una verdadera experiencia sensorial.

2. Bosnia – Herzegovina

Mediterránea y balcánica a partes iguales, Bosnia – Herzegovina ha dejado atrás el fantasma de la guerra, o al menos eso parece si te adentras en su cultura, sus paisajes y su historia. Desde cruzar el famoso puente de Mostar (el Stari Most) hasta palpar el legado del horror en Sarajevo (la visita a los túneles es casi imprescindible), una visita a este país te sorprenderá gratamente y no te arruinará. Aunque si salida al mar es pequeña (tan sólo 20 kilómetros de costa Adriática), aprovecha para adentrarte en las callejuelas empedradas, empaparte del verde del paisaje y del azul del cielo y el agua de los ríos, y la confluencia de culturas. Y si buscas algo refrescante de verdad, déjate seducir por la belleza de las cataratas de Kravice. No lo dudes ni un segundo.

3. Gales, Reino Unido

Los amantes del senderismo sólo tendrán que volar hasta Cardiff para disfrutar del fabuloso All Wales Coast Path, un sendero de largo recorrido que te permitirá descubrir a tu ritmo la espectacular costa de Gales, pasando por rincones con tanto encanto como el castillo de Caernafron y la cabaña en Laugharne en la que el poeta Dylan Tomas escribía. Si esto no te acaba de seducir, ¿qué te parecería explorar castillos como no los has visto nunca? ¿O disfrutar del ritmo relajado de ciudades tan hermosas como Cardiff, con un frente marítimo que combina la modernidad con la tradición? Si te gusta la naturaleza, adéntrate en parques naturales como Snowdonia o Brecon Beacons y alucina. Nunca habías visto algo igual.

4. Puglia, Italia

El tacón de la bota de Italia es un rincón poco masificado todavía pero que los italianos adoran. Y no les faltan las razones. Aunque sería imposible incluirlas todas, sus playas de aguas turquesas, acantilados, ciudades en tonos ocres, una gastronomía sublime y el tiempo, que parece haberse detenido son suficientes alicientes como para atreverte a pisar Puglia y tomártelo con calma. Destino ideal para viajar con la familia o amigos, la península de Gargano es un mundo aparte lleno de bosques antiguos, cuevas y pueblos pesqueros llenos de autenticidad. Bari, los trulli de Alberobello, Lecce, Castel del Monte, las vistas de la Murgia o la villa encalada de Locorotondo… En serio, ¿hace falta que sigamos?

5. La Provenza, Francia

Imagina un mar de lavanda, pueblecitos llenos de encanto, ciudades costeras animadas y paisajes que llevan siglos enamorando a artistas y viajeros. La Provenza es todo esto y mucho más. Te recomendamos que te dejes caer por uno de los rincones más seductores de Francia de junio a agosto para disfrutar de los campos fragantes teñidos de violeta (la mejor postal está en la Abadía de Notre-Dame de Sénanque y en el Plateau de Valensole). Y, ya que estás, aprovecha para pasar por el Festival de Aviñón o para sumergirte en alguna de las preciosas calas de la Costa Azul. Enamórate de la magia natural de la Camarga, de las Gorges du Verdon o el paisaje marciano del Sentier des Ocres para luego comer como un rey en pueblecitos como L’Isle-Sur-La-Sorgue, Fontaine de Vaucluse, Stes-Maries-de-la-Mer o visitar las ruinas romanas de Arles y Orange. Sube a la familia al coche y empieza la aventura.

6. Dresde, Alemania

Más de 70 años después de su destrucción durante la II Guerra Mundial, la hermosa ciudad barroca alemana de Dresde vuelve a refulgir como la joya que siempre fue. El hogar de los reyes de Sajonia disfruta desde el año 2005 de la obra maestra que es la iglesia Frauenkirche, además de varios museos de primera clase como el Museo de Historia Militar de Alemania, cuya extensión ha sido diseñada por el genial Daniel Libeskind. Pero no sólo de belleza clásica vive Dresde. Pásate por la ciudad nueva para descubrir su cara más alternativa y canalla. Si después de comer y pasear tanto necesitas un respiro dirígete a la orilla del río Elba y observa el paisaje. Ya que estás, déjate caer por el Parque Nacional de la Suiza Sajona. Perfecto para estar en contacto con la naturaleza.

7. Extremadura, España

Fértil y no demasiado conocida, Extremadura es una de las joyas que oculta España en su interior. Con una colección de monumentos históricos y paisajes naturales de los que quitan el hipo, si pasas tus vacaciones en esta tierra maravillosa te quedarás con ganas de volver. Junta unos cuantos días libres, ponte al volante y móntate una ruta que combine lo mejor de rincones como el Valle del Jerte (la floración del cerezo es en primavera, pero el lugar vale la pena todo el año) y el Parque Nacional de Monfragüe con la historia y el patrimonio de Mérida, Trujillo, Plasencia o el pueblo blanco de Fregenal de la Sierra. Y, por supuesto, haz la ruta del Jamón Ibérico Dehesa Extremadura para que tus papilas gustativas vibren como nunca.

8. Tesalónica, Grecia

Vibrante, moderna y antigua a la vez, Tesalónica es la segunda ciudad más grande de Grecia y una metrópolis cosmopolita a orillas del mar. Atrévete a aventurarte en sus aires mediterráneos y descubre su patrimonio arqueológico (el foro, el Arco Triunfal de Galerio y la Rotunda valen la pena), el legado de Bizancio y del imperio Otomán, sus mercados llenos de productos frescos, sus museos y su gran vida nocturna. Ya que estás, acércate a la sobrecogedora península de Calcídica, un verdadero lujo de lugar con bosques verdes que llegan hasta playas cristalinas en las que el sol motea de dorado el agua transparente.

9. Amberes, Bélgica

A unos 40 minutos en tren de Bruselas, Amberes es una verdadera perla flamenca. Esta ciudad de dimensiones reducidas es conocida por sus deliciosos y suculentos gofres. Pero después de darte un atracón, no te olvides de dar una vuelta. La magia de la segunda ciudad más grande de Bélgica no deja indiferente a nadie. En ella se combinan los símbolos tradicionales y la arquitectura moderna, dándole ese toque chic que te encantará. Deambula por las calles del centro y tropieza con su grandiosa catedral, almuerza un buen plato demoules-frites (mejillones servidos con patatas fritas), cata por lo menos un tipo de cerveza, relájate en un café y cultívate en uno de sus museos. Y cuando creas que lo has visto todo, escápate a Gante o Brujas para seguir soñando.

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